El riesgo de suicidio. Qué aspectos no pasar por alto.

El riesgo de suicidio comienza en ese momento en el que la persona siente desesperanza y comienza a tener pensamientos de quitarse la vida. Sin querer y por desconocimiento, la propia persona que lo sufre puede pasar por alto algunos aspectos importantes.
A veces, es habitual sentir que queremos desaparecer cuando nos desbordan los problemas. Podemos pensar en trasladarnos a una isla desierta o simplemente aislarnos en casa. Sí, son pensamientos solo, pero en ocasiones, y sin darnos cuenta, estos pensamientos pueden volverse recurrentes y transformarse poco a poco en cogniciones relacionadas con la depresión. Es decir, puede producir tristeza o una interpretación de la realidad focalizada en lo negativo o incluso absolutista. Puede ser el primer paso para la desesperanza.
No significa que todas las personas con depresión tengan sentimientos de desesperanza, pero sí que los síntomas depresivos, pueden desembocar en este sentimiento.
Podemos sentir desesperanza por diversas razones: sentirnos abrumados por los problemas, no ver solución a ellos, por llevar demasiado tiempo sufriendo malestar y no percibir mejoría, por no encontrar la manera de percibir el propio futuro o por tener una expectativa de sufrimiento en él. Este estilo de pensamientos pueden desembocar en una nueva idea: la de quitarse la vida.
Cuando a una persona le viene a la mente esa idea, es relevante tener claro, que se encuentra en un estado de sufrimiento elevado. Y si somos conscientes de esa información, ya sea como familiares, amigos o profesionales, no hay que interpretarla como que la persona está exagerando o que quiere llamar la atención (aunque no se excluyen los casos en los que personas utilizan este delicado asunto como amenaza para generar una respuesta en las otras personas). Asimismo, en el caso de que alguien esté intentando llamar la atención, no se descarta que esté pensando en llevarlo a cabo en serio, debido al nivel de malestar experimentado.
La cuestión es que es frecuente, que ni la propia persona que tiene ideación de su propia muerte, a veces le da la relevancia y urgencia que se merece a esos pensamientos. Por lo que es importante no pasarlos por alto y tener en cuenta que hay un riesgo de suicidio. Quién lo sufre, sabe que en ese momento lo ha pasado realmente mal, a veces se produce susto o miedo por haber pensado así, pero otras, por el simple hecho de llevarlo en silencio, no se lleva a cabo el abordaje necesario.
La persona que piensa en suicidarse, normalmente ha llegado a la conclusión de que sus problemas no tienen solución, que la vida no merece la pena, que la única manera de terminar con el sufrimiento, es dejar de vivir.
En contraposición de que las personas que tienen ideación suicida o consuman el suicidio, se las considere cobardes o débiles. No tiene nada que ver con ello. No tiene relación con la «fortaleza» de la persona, ya que el sufrimiento es subjetivo y cada uno padecemos por las cosas que nos parecen importantes.
Tanto para uno mismo, como para las personas del entorno, se indican algunos aspectos que es importante no pasar por alto con respecto al riesgo de suicidio.
Factores importantes para las personas del entorno:
- Amenaza directa o indirecta de quitarse la vida.
- Incremento del interés por la muerte.
- Cambios bruscos en la forma de comportarse o en la apariencia física.
- Conductas erráticas.
- Sentimientos de culpa o vergüenza abrumadores.
- Cambios significativos en los patrones de alimentación o sueño.
- Entrega de todas las posesiones o las importantes para la persona.
Factores de riesgo para la persona que lo padece:
- Tener pensamientos relacionados con quitarse la vida.
- Pretensión de que ocurra en algún momento.
- Haber pensado en métodos para llevarlo a cabo.
- Inestabilidad emocional.
- Malestar emocional de intensidad elevada.
- Escaso apoyo emocional.
- Haber realizado algún intento previo.
- Desde tener planes de futuro inciertos o pesimistas a no ver un futuro propio.
Se trata de un tema delicado, sin embargo, es necesario hacer toda la prevención posible a día de hoy, ya que son muchos los casos en los que el suicidio se consuma. Es importante hablar de ello, informar y no considerarlo como un tabú. Sino, generar la mayor comprensión posible sobre este tema, para que puedan detectarlo las personas que lo sufren y que el entorno pueda generar mayor compresión.
Prevenir que cualquier persona pueda recuperarse, no tomando una decisión irreversible. Y por otro lado, también se trata de evitar el importante duelo que produce a los familiares y allegados que han perdido a la persona.
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